BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA Y SEMBLANZA ESPIRITUAL
BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA Y SEMBLANZA ESPIRITUAL
DE MONSEÑOR EVELIO DOMÍNGUEZ RECINOS,
OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIÓCESIS DE TEGUCIGALPA
Y PÁRROCO DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE SABANAGRANDE.
PRESENTACIÓN
No soy, ni pretendo ser, un historiador; soy sólo un sacerdote con algo de escritor, uno de los dones que Dios me regaló y por el que estoy muy agradecido. Cuando llegué a Sabanagrande, para asumir la responsabilidad de la parroquia, no tenía noticia alguna de la existencia de Mons. Evelio, tan solo en alguna plática con el P. Ricardo Flores, natural de esta villa, se había referido a un tal “Monseñor”, pero yo pensaba que se trataba de algún título honorífico, o de algún párroco a quien se denominaba de este modo en señal de respeto.
A medida que fui conociendo anécdotas de su vida y de su trabajo pastoral, que fueron compartiendo conmigo los feligreses de la parroquia, me fue interesando más y más, y, al descubrir, que no había ningún escrito publicado sobre su vida y su obra (salvo algunos artículos periodísticos), me lancé proponiendo al cardenal Rodríguez aprovechar la coincidencia de la celebración del centenario de su nacimiento, para comenzar a escribir y publicar algo que perdure como tributo a su inmensa labor.
Se atribuye a Pitágoras la frase “el pueblo que olvida su historia está condenado a repetir siempre los mismos errores”. De ahí la necesidad de escribir la historia para mantenerla viva en al memoria, pues también el pueblo que no recuerda sus hazañas está condenado a no repetirlas.
Esta breve reseña biográfica es por lo tanto solamente un adelanto al trabajo meticuloso y concienzudo de recopilación de datos y testimonio para poder publicar en el año 2013, con motivo de los 25 años de su fallecimiento, una biografía lo más completa posible en la que las generaciones presentes y futuras podamos beber par aprender a vivir como vivió Mons. Domínguez.
En este año sacerdotal es un estímulo contar con el testimonio de su trabajo y su abnegación a favor de los más empobrecidos, a fin de alcanzar para todos el auténtico desarrollo integral de los hijos e hijas de Dios.
Agradezco profundamente a los familiares de Mons. Evelio, y en especial a su sobrino Rafael Domínguez la confianza depositada en mí, al hacerme llegar los documentos recopilados por su prima, la Ingeniera Zoila Estela Domínguez, que han sido un gran apoyo y la razón de que me decidiera a escribir esta pequeña obra.
Del mismo modo, agradezco a Cáritas de Honduras su disponibilidad para abordar la presente edición.
EN EL PRINCIPIO.
Etimológicamente, Evelio proviene del nombre griego “Eu elios” compuesto de “eu” que quiere decir bien, bueno y “elios” el sol, con lo que significa “bien soleado, alegre, luminoso”. Así fue la vida de Monseñor Evelio: radiante. Para su pueblo natal, para toda la Parroquia de Sabanagrande, para la Arquidiócesis de Tegucigalpa y para toda la Iglesia y la sociedad de Honduras ha sido, es y seguirá siendo, una luz en nuestro caminar.
Evelio Domínguez Recinos, hijo legítimo de Pablo Domínguez y Elena Recinos, nació en el pueblo de Marcala, perteneciente al departamento de La Paz, el día dieciocho de marzo del año mil novecientos diez.
Heredó de su padre, que ejerció como juez de letras y juez de paz y criminal y procurador judicial, el sentido de justicia y equidad, y de su madre el gusto por la música, la generosidad y el profundo amor a Dios.
De este matrimonio, verdaderamente católico, nacieron trece hijos, siendo Evelio, quien ocupaba el cuarto lugar, su primer hijo varón.
Cursó sus estudios de primaria en Marcala y su vida infante y adolescente fue transcurriendo en el silencio de la vida rural. Al concluir sus primeros estudios se contrató como recolector de café, contribuyendo así con su trabajo al sostenimiento de la vida familiar. Siempre albergó en su interior el deseo de participar en la vida militar, pero su entrega, su valor y su abnegación lo quería para sí otro Señor, que lo haría para siempre su soldado.
El encargado de reclutarlo sería Monseñor Hombach, cuando en una visita pastoral a Marcala fue presentado al joven, de quien descubrió su apertura a escuchar la llamada de Dios y lo invitó a ingresar en el seminario; éste se encontraba en la Casa Santa Teresita y estaba dirigido por los padres Paules de Alemania. Después de concluir sus estudios eclesiásticos en el seminario interdiocesano de San José de Tegucigalpa fue ordenado diácono, para acceder, posteriormente, al presbiterado.
SACERDOS IN AETERNUM.
El veintidós de diciembre de mil novecientos treinta y cinco recibió el sacramento del Orden Sacerdotal en la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa, presidiendo la celebración el Excmo. y Rvdmo. Monseñor Alberto Levame, Nuncio Apostólico de Su Santidad, ya que después del fallecimiento de Monseñor Hombach no se había nombrado sucesor para la sede de Tegucigalpa. En la ceremonia de su consagración sacerdotal estaba presente su madre, Elena; su padre lo contemplaba desde el cielo, había fallecido siete meses antes.
En el templo parroquial de San Miguel Arcángel de Marcala, acompañado por el párroco P. Encarnación Salgado Trejo, cantaba su primera misa solemne en enero de mil novecientos treinta y seis. Después de este acontecimiento parroquial y familiar permaneció durante un mes en Marcala colaborando en el trabajo pastoral del pueblo que le había visto nacer.
El Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Monseñor Emilio Morales Roque, lo nombró, en un primer momento, coadjutor del padre Ramón Salgado en la Catedral, atendiendo también la capellanía del Hospital San Felipe por un corto periodo de tiempo, para pasar dos años después a ser coadjutor del padre Luis Geromini en la parroquia de Cedros desde junio de mil novecientos treinta y ocho hasta abril del año siguiente.
DE AQUÍ A LA ETERNIDAD.
En los primeros días del mes de mayo (hay quien asegura que el día tres para celebrar la fiesta de la Cruz, otros que el cinco, lo cierto es que la primera constancia escrita de su presencia en la parroquia data del día siete, en que aparece su primera firma en el libro de bautismos) del año mil novecientos treinta y nueve llegó a la ciudad de Sabanagrande, de donde ya no saldría sino para llegar a la morada definitiva. Lo que en un primer momento parecía un destino pasajero, puesto que arribó sin nombramiento, se convirtió en su casa y su familia para siempre.
Su mayor dedicación fue dirigida a atender los problemas de las aldeas de la parroquia de Sabanagrande, que entonces, como hoy, comprendía los municipios de Sabanagrande, Nueva Armenia y La Venta del Sur. Trabajó decididamente por una auténtica educación integral, uniendo el anuncio del Evangelio a un esfuerzo constante por lograr el desarrollo de las comunidades, para lograr superar la tremenda barrera que supone, para quienes la sufren, la pobreza. La mejora de las condiciones de vida de sus feligreses supondría un acercamiento al Dios cuya gloria es que el hombre tenga vida; también era una cuestión de justicia lograr que todos los hombres vivan con dignidad y tengan acceso a las mismas oportunidades que les ayuden a conseguir todos aquellos logros de que son capaces.
Esto no supuso desatender las necesidades de quienes vivían en el casco urbano de la ciudad, siendo siempre cercano, comprensivo, abierto, dispuesto a recibir a quien lo necesitase, pero dispuesto a entablar batalla contra cualquier situación que dañase la vida o la suerte de los hombres y mujeres que a su labor pastoral habían sido encomendados. Trabajó incansablemente procurando el progreso del pueblo y se esforzó en acabar con lo que destruía la paz y el bienestar. Trató por todos los medios de conseguir que el consumo desmedido del alcohol perturbase la vida de las personas, por lo que promovió el movimiento de Alcohólicos Anónimos, que su hermano Saúl había fundado en Honduras.
Trató de luchar contar la degeneración de las fiestas religiosas tradicionales y propone la celebración de San Isidro como la fiesta del campesinado en la congrega a todos los trabajadores del campo del ámbito parroquial, incluso de las parroquias vecinas.
“Apelamos al deber de las autoridades civiles y del CES para que prohíban la venta de bebidas alcohólicas, jugaderas de chivo y de naipe que proliferan aún en la Ciudad, exhibiéndonos como gente ociosa y haragana. Luchemos contra todo lo que nos deshonra y trabajemos por el progreso, para hacernos merecedores de las bendiciones del Padre Celestial.”
(Nota del programa de la Fiesta Eucarística, agosto de 1973).
Durante diez años realizó todas las tareas pastorales que necesitaba la parroquia, pero fue en mil novecientos cuarenta y nueve cuando recibió el nombramiento oficial de párroco de Nuestra Señora del Rosario de Sabanagrande.
Antes y después de su nombramiento como párroco Evelio Domínguez fue un auténtico padre para todos sus feligreses, uniendo una intensa vida de oración al arduo trabajo que requería el gobierno pastoral de la extensa parroquia. Trató de asumir todos los grupos y movimientos eclesiales que fuesen útiles para lograr el acompañamiento espiritual de los fieles, tratando, al mismo tiempo, de crear organizaciones sociales que ayudasen a la consecución de unas mejores condiciones de vida y la defensa de los derechos de las personas desde el servicio responsable a la sociedad. También promovió el deporte, especialmente el basket femenino, constituyendo el “Club Rosario”. Enseña a tocar instrumentos musicales de cuerda y armonio e impulsa coros y grupos musicales.
Todo lo hace pensando en el mayor provecho material y espiritual de sus hijos buscando su compromiso social desde el sentir del Evangelio.
Organizaciones campesinas.
Caballeros de Cristo Rey/Adoradores.
Guardia del Santísimo.
Delegados de la Palabra de Dios.
Hijas de María (movimiento juvenil).
Legión de María.
Apostolado de la Oración.
Cursillos de Cristiandad.
Movimiento Juan XXIII.
Comunidades Neo Catecumenales.
Impulsa diversos proyectos de desarrollo, promoción humana y servicios comunitarios:
Apertura de calles que facilitan el acceso a las comunidades rurales.
Construcción de puentes.
Instalación de agua potable.
Apertura de pozos.
Centros comunales y de capacitación.
Centros de promoción y formación agrícola.
Centros de salud, botiquines.
Promoción de salud rural.
Letrinas.
Proyectos de electrificación.
Escuelas.
Ermitas.
Cementerios.
Talleres de artesanía: alfarería, flores secas y flores de tusa.
Talleres de jarcia, alforjas, matate, sacos, cinchas y hamacas.
Promoción de pequeñas industrias.
PASTOR BONUS.
Su destacada labor, su incansable celo evangelizador, su trabajo con las comunidades campesinas, su preocupación constante por los más débiles y empobrecidos, su humildad y sencillez, su cercanía con todos, bien pudieron ser las razones por las que fue elegido obispo.
El día veintisiete de diciembre, fiesta de San Juan Evangelista, del año mil novecientos cincuenta y siete, a las nueve de la mañana, en la catedral metropolitana de San Miguel Arcángel de Tegucigalpa, comienza la celebración de su consagración episcopal. Obispo titular de Acola y Auxiliar del Excmo. y Rvdmo. Arzobispo Metropolitano de Tegucigalpa Monseñor José de la Cruz Turcios y Barahona, que actuó como consagrante, junto a Monseñor Antonio Capdevila, Vicario Apostólico de San Pedro Sula y Monseñor Bernardino Mazarella, Prelado Nullius de Olancho. Asiste también Monseñor Rafael Valladares y Argumedo, Obispo Auxiliar de San Salvador y representante personal del Arzobispo de San Salvador y Monseñor Aparicio Obispo de Santa Ana, también de El Salvador, acompañados de numeroso clero diocesano y religiosos y gran cantidad de feligreses que abarrotaban la catedral, muchos de ellos venidos desde Sabanagrande, acompañando a su pastor.
Su nombramiento como Obispo Auxiliar de la arquidiócesis no impide que continúe trabajando y residiendo en Sabanagrande, salvo un tiempo posterior a su consagración que reside en Tegucigalpa, a pesar de que sus nuevos compromisos le obligan a desplazarse semanalmente hasta la capital. Para permanecer en su parroquia obtiene un permiso especial de la Santa Sede. Dicen que comentaba al conocer su designación como obispo: “Acepto, pero aquí me quedo”.
Con el cargo de Obispo Auxiliar asume las responsabilidades de: Vicario general de la arquidiócesis, visitador canónico, administrador de la economía de toda la extensión de la arquidiócesis y encargado de la disciplina del clero.
Su nueva condición de mitrado no le hace abandonar su sencillez, ni su trabajo y su vida disciplinada, austera y rigurosa.
Continúa trabajando incansablemente con las comunidades rurales para las que su nueva responsabilidad es una gran ayuda, pues su nueva situación le facilita el acceso a diferentes ayudas provenientes de distintas instituciones.
En su abnegado esfuerzo por ayudar a los más empobrecidos, no se permite caer en el asistencialismo paternalista, sino que constantemente trata de conseguir que las comunidades se involucren en su propio desarrollo y no se reduzcan a esperar que se les de todo hecho; promueve la formación tanto cristiana como técnica favoreciendo los distintos talleres que se pretende sean siempre verdaderas escuelas de formación cristiana y, por consiguiente, humana y laboral y social. La reflexión desde el Evangelio será siempre el centro de su actividad doctrinal, pastoral y caritativa. Así desde muy temprano comienza la formación de los Celebradores, o Delegados de la Palabra de Dios, que serán elemento dinamizador del desarrollo de sus comunidades, no sólo desde el punto de vista material y económico, sino también, y como origen generador de éste, en el aspecto espiritual. La comprensión y apropiación del Evangelio será lo que verdaderamente llevará a las personas a desarrollarse integralmente y generar transformaciones sociales justas que contribuyan a la paz social y al bienestar de todos los ciudadanos.
No llama la atención, por tanto, su alegría al participar en las sesiones de inauguración y clausura del Concilio Vaticano II, pues lo que él vivía y experimentaba y trataba de llevar a cabo en su labor pastoral como párroco y como Obispo era lo que la Iglesia estaba proclamando como el camino a seguir en un valiente y arriesgado viraje que ha cambiado la historia de la Iglesia Católica y de la Humanidad.
En un viaje a Nueva York coincide con una voluntaria belga de Catholic Reliefe Services, con la que entabla amistad y realiza los primeros contactos para importar un sistema de trabajo para ayudar a los más desfavorecidos. En mil novecientos cincuenta y nueve se funda Cáritas en Honduras, de la que él es impulsor, promotor y primer director. Honduras era considerado uno de los países más pobres de Latinoamérica, por lo que los proyectos de ayuda llegan desde las Cáritas europeas, en especial de Alemania, sin tardar. Son estos proyectos los que van a beneficiar a las comunidades rurales de Sabanagrande.
- En mil novecientos sesenta se abre la carretera desde El Calvario 2 hasta las aldeas de La Ceiba y San Nicolás, y la carretera a la aldea de San Antonio. El proyecto de agua de La Ceiba comienza en mil novecientos sesenta y ocho, inaugurándose en mil novecientos setenta.
- En mil novecientos sesenta y nueve, para impulsar el negocio artesanal, aprovecha al instructor Ricardo Ibarra, salvadoreño, de la Junta de Bienestar Social de Sabanagrande, para capacitar a los futuros alfareros que después, como efecto multiplicador, impartieron talleres y capacitaciones a otras personas de sus comunidades y de otros lugares: Choluteca, El Triunfo, Monjarás,..
- En mil novecientos setenta y dos se logra el proyecto de agua para la comunidad de Las Lajas. se realiza el proyecto de conducción de agua el la comunidad de La Mesa, El Carrizal, mediante el contacto con Misiones Unidas.
- En mil novecientos setenta y cuatro organiza en Sabanagrande los Club de Amas de Casa, simultáneamente en todas las comunidades.
- En mil novecientos setenta y cinco, tres kilómetros de camino reparado en Valle de San Antonio y dos kilómetros de carretera de penetración de El Quiquiste a Apasinigüa. Lavaderos de El Quiquiste.
- Promoción de pequeña industria de canastas en Las Delicias y del Mescal de Ojos de Agua ( La Venta).
- Préstamo para la construcción de la escuela y reparación del centro comunal del valle del Carrizal.
- En mil novecientos setenta y seis, ayuda a las pequeñas industrias cerámicas de las comunidades de El Carrizal. Compra de molino de maíz de Apataná. Plantación de mil árboles frutales.
- En mil novecientos setenta y siete se mejora la carretera desde El Ocotal hacia Las Lajas.
- También en mil novecientos setenta y siete se consiguió culminar la construcción de la ermita de la comunidad de El Tule, perteneciente a la aldea de Los Nanzales. Posteriormente se logró ayuda para el proyecto de agua potable y la construcción de la calle de esta misma comunidad.
- Entre mil novecientos setenta y nueve y mil novecientos ochenta se llevan a cabo los proyectos de agua potable que benefician a distintas comunidades del municipio de Sabanagrande (Obrajito de Valle de San Antonio, El Junquillo y Los Nanzales) y de La Venta del Sur (Moramulca, Tablón, Ojos de Agua y El Tejar de El Porvenir). Todos estos proyectos son financiados por Cáritas de Alemania.
- En mil novecientos ochenta, asesoría técnica para la construcción del pozo de agua de la comunidad de San Andrés.
- En mil novecientos ochenta y dos se realizan seis kilómetros de red de agua potable, incluyendo la domiciliaria en las comunidades de Tierra Arada, Mesitas y Terrerito.
- En mil novecientos ochenta y siete se consigue el proyecto de luz eléctrica para la comunidad La Mesa de El Carrizal.
Las capacitaciones y los talleres serán el mayor enriquecimiento que ayudará a la población más empobrecida a salir de su desamparo. Estos son algunos ejemplos reflejados en los libros de contabilidad que persisten en la parroquia de Sabanagrande.
- Mil novecientos setenta y cinco, mes de julio: Cursillos de Promoción y desarrollo en Texiguat.
- Junio y julio: Curso de Promoción en Nueva Armenia.
- Agosto: Cursos generales de desarrollo comunal, capacitación campesina en El Ocotal.
- Noviembre: Curso de promoción agrícola en El Terrero (Sabanagrande), promoción de diez Clubes agrícolas para el cultivo de granos básicos, Curso de promoción social en diferentes patronatos.
- Diciembre: Cursillo de líderes promotores rurales de la parroquia de Sabanagrande.
- Mil novecientos setenta y seis, noviembre: Curso de promoción realizado en Villa Ester (La Venta) y El Tule.
- Septiembre: Taller mecánico – escuela.
SIN FRONTERAS.
Con todo esto, su actividad no se reduce a la parroquia de Sabanagrande.
Los proyectos que realiza a través de Cáritas Honduras se extienden por diversos departamentos del país.
Funda la Asociación de Damas Católicas, a las que propone como tarea recaudar fondos para la puesta en marcha de una Radio Católica. Su primera presidenta fue la primera Dama de la nación, Dª Laura Vigil de Lozano. En el año mil novecientos cincuenta y nueve tiene lugar la primera emisión de “La Voz de Suyapa”.
En mil novecientos sesenta y tres trae de Zutatensa, Colombia, la idea de las Escuelas radiofónicas. Pretende conseguir que los campesinos despierten para ser capaces de tecnificar las labores agrícolas, sin la utilización de productos químicos (era ya consciente del deterioro del ecosistema y de la necesidad de protegerlo), y para aprender a leer y escribir, a fin de poder estudiar la Biblia para no ser presa fácil de las sectas evangélicas y del comunismo.
Su relación con las Hermanas de la Sagrada Familia, congregación que funda su casa en Sabanagrande en mil novecientos setenta, le posibilita visitar Canadá en distintas ocasiones; estas visitas son también aprovechadas para lograr contacto con distintas instituciones benéficas canadienses.
Como director de Cáritas es invitado por diversas Cáritas de Europa y América Latina, y así viaja a España, Francia, Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, Argentina, Perú, Colombia. A éste país sudamericano viaja también al encuentro del campesinado colombiano con el Papa Pablo VI en la primera visita de un pontífice a América. Como Presidente de Legión de María viaja a Dublín, Irlanda.
Pudo aprender los idiomas alemán, francés e inglés.
Su lema episcopal fue “Dominus regit me” (El Señor me apacienta) y así lo vivió y lo enseñó, se dejó apacentar, guiar, dirigir por el Señor sin oponerle resistencia, entregándole todos los dones que de Él había recibido al servicio de la construcción del Reino de Dios, sin guardarse nada para sí. Fue cordero llevado sobre los hombros del Buen Pastor, se dejó llevar y también ejerció el oficio de buen pastor, acarreando sobre su espalda la vida de tantas personas a las que se entregó por entero, para mostrarles y hacerles descubrir el infinito amor de Dios.
REQUIESCAT IN PACEM.
Se fue con la misma discreción con que llegó. No quería dejar Sabanagrande, aún encontrándose muy débil y enfermo por temor a que los doctores no le permitiesen regresar a su pueblo querido. Es ingresado en el hospital del Carmen donde fallece el día veinte de abril de mil novecientos ochenta y ocho a causa de un paro cardiaco provocado por una bronconeumonía.
Sus restos reposan junto al altar mayor de la iglesia parroquial de Sabanagrande a la que entregó cuarenta y nueve años de su vida. En el templo donde predicó, celebró sacramentos, atendió a todos escuchando y aconsejando, bajo la cúpula coronada por un sol de madera tallada, su vida y su palabra siguen resonando y su testimonio sigue siendo la partitura con que entonar un bello canto agradecido al Creador.
SU ESPIRITUALIDAD.
La espiritualidad de Monseñor Evelio es profunda y auténticamente eucarística: alejada del sentimentalismo y vivida con todo el sentimiento, ajena a la sensibilería y asumida con los cinco sentidos, nada empalagosa y plena de la dulzura y ternura del Redentor, en absoluto ausente e imbuida del compromiso personal y comunitario para lograr una verdadera transformación social, reacia al clericalismo y contundentemente sacerdotal, rechazando lo lastimero para entregarse a la legítima compasión.
“Hermoso será meditar delante de Dios Eucaristía que con nuestro bautismo contrajimos un compromiso de colaborar con él en buscar la felicidad de nuestros hermanos los hombres. (…) Cuando un cristiano comulga con el pan de la unidad, debe saber que es preciso estar en comunión con todos sus hermanos, siendo solidario con ellos en su lucha por alcanzar su mayor bienestar”.
(La Paz sea contigo. Reflexión para las cuarenta horas en el Año Santo de la Reconciliación.)
El obispo párroco vive aferrado al Santísimo, sus entradas y salidas pasan siempre por el Sagrario, encomendando al Señor todas sus empresas, que sabe no son propias sino de Él.
Y porque lo practica, lo predica; recomienda a todos y para todos y todas la mejor receta, la más infalible, la más confiable, la más eficiente y eficaz: ¡Oren! En todas las situaciones de conflicto, Monseñor invita a mirar al interior de uno mismo, a no sacar las causas de los problemas al exterior buscando chivos expiatorios, sino bucear en el interior de uno mismo para descubrir y eliminar la razón que nos aleja del amor de Dios, que está en nosotros mismos. Busca hacer descubrir a sus fieles, que se acercan a él con la confianza de un hijo a un padre o una madre, la misericordia y la compasión, tratar de entender las causas del pecado de los demás para poder descubrir lo que nos aleja de ellos y acortar distancias.
Es tremendamente conciliador, un pacífico que pretende, y logra, pacificar. Entiende que la reconciliación es el camino para lograr la paz interior y así alcanzar la paz social; en consecuencia es un tenaz confesor para quien no hay horarios ni impedimentos que lo separen de su misión sacerdotal, sacramento de lo que verdaderamente libera al hombre del mal: la misericordia compasiva de Dios. Los hijos e hijas de la parroquia de Sabanagrande mantienen vivos y añoran sus cautos y firmes consejos, su sensibilidad, su seriedad, su contundencia.
Trata los problemas sociales como consecuencias del pecado personal y comunitario y por eso propone medidas evangélicas y la educación en la fe como el mejor antídoto contra las lacras sociales que generan destrucción, injusticia y pobreza.
“Te pedimos, Señor, que alejes el desaliento y la desconfianza del corazón del pobre; el orgullo y la dureza del corazón del rico; el egoísmo y el odio del corazón de todos, para que nos veamos como hermanos sin lucha de clases en un mundo de justicia, paz y amor”.
(Oración para las Cuarenta Horas).
Son todavía famosas y perviven en el corazón de todos las “cuarenta horas”, fiestas eucarísticas en las que congrega a todos los sectores de la población cargándolos de un alto contenido social, cree firmemente que si todos los habitantes de la parroquia viven sinceramente su fe eucarística los problemas están en vías de solución.
“Intensifiquemos los actos de culto y piedad popular, sin sentimentalismos absurdos, pero al mismo tiempo empecemos, potenciemos y perfeccionemos todo lo que realmente eleva al hombre: Educación integral, mejoramiento del nivel económico, técnicas agrícolas, trabajo para todos, tierra para los que no la tienen y sobre todo amor para todos los hombres como nos demuestra Cristo en la Eucaristía, quien como hermano mayor se nos da a todos por igual”.
(Programa de la Fiesta Eucarística, agosto de 1973).
Lo más llamativo de sus cualidades personales, lo más atractivo y lo más recordado y alabado por todos son su sencillez y su humildad, sólidamente expresadas en la oración que publica con motivo de sus bodas de oro sacerdotales:
“En este día memorable, oh Jesús, Sacerdote Eterno,
gracias infinitas por haberme ordenado sacerdote.
Perdón por mis infidelidades
y deficiencias en tu servicio.
Bendice a mis familiares y seres queridos
y a todas las almas confiadas a mis cuidados”.
Vive la verdadera opción por los pobres como la “conditio sine qua non” de todo creyente, de todo discípulo de Jesús; es cercano a los más desfavorecidos, se apropia de sus problemas y trata de no ausentarse de las condiciones existenciales que éstos padecen, viviendo él mismo de la forma más austera posible. Es generoso, afable, alegre y derrama gratuidad.
BIBLIOGRAFÍA:
- Ingeniera Zoila Estela Domínguez, “Ensayo de biografía de Monseñor Evelio Domínguez”. Inédito.
- Antonio Martín, “Monseñor Evelio Domínguez”. Publicado en La Tribuna, sábado, 6 de marzo, 2004.
- Amado H. Núñez, “Palabras fúnebres ante el cuerpo de Monseñor Evelio Domínguez”. Obituario publicado el 21 de abril de 1988.
- Libros de contabilidad de Cáritas Parroquial de Sabanagrande.
- Cartas y escritos personales de Monseñor Evelio Domínguez dirigidos a Sor María Ignacia Díaz.
- Programas de las Cuarenta Horas de distintos años de la década de los 70.