DE PROFUNDIS

“Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz,
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.”

Desde los abismos, desde lo más profundo de mi corazón y mis entrañas os escribo consternado, confundido y desorientado. También dolido, dolido por el mal que me han querido causar y, sobre todo, dolido por el daño que os han causado a vosotros, del que yo no puedo dejar de sentirme también responsable.

Alguien ha querido hacer daño y lo ha hecho del modo más cobarde y ruin que se pueden hacer las cosas, amparándose en la impunidad del anonimato y haciéndome a mi responsable de un envío de correo electrónico del que yo no soy autor, pero que se ha llevado a cabo desde mi propia dirección de correo electrónico, con lo que, aparentemente, era yo quien enviaba dichos correos. Estos correos han sido rastreados por un especialista de seguridad en Internet y así sabemos que los envíos se realizaron desde una dirección IP de Tegucigalpa entre las cuatro y las seis de la madrugada, hora hondureña, del pasado domingo 30 de mayo, mientras yo me encontraba en España. Este informe pericial se pondrá en manos de la justicia hondureña para localizar a la persona responsable.

Sin embargo lo más doloroso para mi no es que hayan invadido mi privacidad y mi intimidad y suplantado mi identidad, si no, por encima de todo esto, la consternación y el asombro, junto con la rabia y el dolor que os han causado a todas las personas e instituciones que habéis recibido estos envíos.

Por eso, y sintiéndome responsable , pues he sido utilizado, de lo que ha pasado, deseo pediros sinceramente perdón. Ya han pasado más de ocho días desde este suceso y todavía me encuentro confundido y tratando de asimilar lo sucedido. Disculpadme, también por no daros una respuesta más rápida.

Espero sobre todo que entendáis que nunca ni bajo ningún concepto he deseado, ni he hecho nada que os pudiera causar ningún daño a ninguno de vosotros ni a nadie; no obstante soy consciente de que esto ha podido suceder porque nunca tengo en cuenta las dimensiones del mal y de quienes sí quieren causar daño aliándose con él.
Es por eso que os pido perdón por ser ingenuo, inconsciente e irresponsable y por dejarme vulnerar con tanta facilidad. Debo aprender a ser más cauto y a tratar de evitar que hagan daño a las personas que quiero y estimo.

“Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?;
pero de ti procede el perdón
y, así, infundes respeto.”

También sé, porque muchos de vosotros me lo habéis manifestado, que cuento con vuestro apoyo y vuestra consideración.
Lo sucedido también es una oportunidad para replantear y reiniciar muchas cosas en mi vida. Preguntarme por qué ha sucedido no me lleva a ninguna parte, más que a más dudas, más sospechas y más confusión; mas sí debo responderme a la pregunta para qué ha sucedido, y en esto debo emplearme a fondo.

“Mi alma espera en el Señor,
mi alma espera en su Palabra;
mi alma aguarda al Señor
como el centinela la aurora.”

Espero poder continuar contando con vuestro apoyo y estoy convencido de que al final será la luz.
Por mi parte sabed que siempre podréis contar conmigo.

Un abrazo fraterno.

Leave a Comment

You must be logged in to post a comment.