EL APERITIVO DEL EMBAJADOR

Abril de 2008.
 

Ya escribí hace poco que habíamos recibido en Ostumán, Copán, la visita del obispo, Monseñor Luis Alfonso Santos, quien bendijo la casa del proyecto Populorum que hemos denominado San Eugenio en recuerdo del señor granadino que donó en su testamento el dinero con que se ha realizado esa obra; no porque el benefactor sea santo (seguro que lo es) sino en recuerdo de su santo patrón. Así también la casa de Marcala la hemos llamado Santa María de la Paz, pues la doñita que donó el terreno donde se construye la casa se llamaba, también falleció, Delia María.
 

El jueves de la semana antepasada recibíamos en Marcala la visita del embajador de España en Honduras, Agustín Núñez, interesado siempre por los proyectos que dependen de la gestión del grupo de colaboradores del padre Patricio. Celebramos, por tanto, un breve acto de inauguración al que asistieron muchas personas provenientes de distintos lugares. Algunos aparecimos en Marcala la noche anterior, otros madrugaron aquella mañana, antes de salir el sol, para llegar antes de la hora indicada, las diez de la mañana; desde la Monterrey llegaron el camión y dos carros con voluntarios españoles y hondureños y bastantes jóvenes del proyecto Populorum que residen en Tegucigalpa. También llegaron familiares de los jóvenes que allí residen y representantes del pueblo, y familiares y amigos de la doctora Delia Arminda, una de las hijas de la finada doña María. Todo ello aderezado por la presencia de los representantes de distintos medios de comunicación locales.
 

Se respiraba aire de fiesta, un ir y venir continuo de gente, un trasiego constante. Yo, encargado de dirigir el acto, andaba un poco nervioso, máxime cuando el embajador había empezado a tardar.
 

Cuando por fin llegó a la casa, aproximadamente una hora más tarde de lo previsto,
Se excusó diciendo que le habían mal informado que desde Tegucigalpa a Marcala había una hora de camino; lo más común es dos horas y cuarenta y cinco minutos a tres horas. Mostramos la edificación y comentamos el proyecto acompañándole en la visita del mismo. Esta casa da cobertura a los jóvenes de las comunidades del departamento de La Paz, lugares donde hay más niños becados de la geografía de Honduras y donde más hemos invertido en proyectos de regadío y construcción de viviendas. La idea es que desde cada casa Populorum de fuera de Tegucigalpa se gestionen los proyectos ubicados en ese departamento, como ya sucede en la casa Populorum de Ostumán; de ese modo Marcala tendrá que ir asumiendo, previa formación de los jóvenes, todos los proyectos que se desarrollan en La Paz.
 

La casa de Marcala es la más grande y pretenciosa de todas las que hemos construido, se pudo realizar gracias a la financiación de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, algo de orgullo y satisfacción se me remueve por dentro, a través de Solman, y de la Junta de Extremadura. Está dispuesta en forma de u en torno a un patio central, siendo los dormitorios los rasgos verticales y las salas de servicios comunes el horizontal, rodeados todos ellos de un pórtico de columnas cilíndricas que le dan cierto aire de parador. La casa se mira ahora mucho más amplia puesto que sólo la ocupan, de momento, veinte jóvenes, pero su capacidad es para ochenta o noventa.
 

Desde febrero y hasta final de mayo, los acompaña un voluntario español, Luis Benavente de Tres Cantos, Madrid, como educador, ayudando a los tres responsables Elves, Ibis y Rosalina, elegidos por los mismos jóvenes que residen en la casa, en la organización y sobre todo capacitando en muchas tareas y materias escolares a los jóvenes. Antes de que Luis regrese a España, compraremos unos cuantos peces, pues los jóvenes han excavado una pequeña piscina para tener un criadero de pescados. También trajeron gallinas de sus comunidades y cultivan un pequeño huerto. Cuando lleguen las lluvias plantarán el maíz, como se hizo el año pasado también en las casas de Texiguat y Ostumán.
 

Presentamos el proyecto a todos los invitados una vez reunidos en el salón acondicionado para el evento, se explicaron las incidencias por los encargados de el seguimiento de la construcción, y después de narrar lo importante que era para los jóvenes del departamento la existencia de esa casa Populorum allí, la doctora Delia también nos dirigió unas palabras, para continuar con las del padre Patricio y finalizar con las del Embajador, que alabó nuestra tarea y el modo como se aprovechan los recursos económicos en todos los proyectos que afrontamos. Uno de los lemas de Patricio que tratamos de asumir es: “Gastar menos para ayudar más”.
 

 

 

Una vez concluido el acto, el embajador tuvo mucho interés en reunirse con todos los  paisanos que estábamos allí, que éramos casi todos los que en ese momento andamos por Honduras compartiendo la misma lucha, sacerdotes, colaboradores y voluntarios, y nos refirió su preocupación por nuestra inscripción en la embajada y nuestra seguridad. Nos fuimos presentando diciendo de dónde éramos cada uno, cuánto tiempo llevábamos aquí y esas cosas. Al platicar distendidamente con todos nos confirmó, desde su experiencia como embajador en este país por más de tres años, lo que ya sabemos: que Honduras es un país muy complicado con una situación social y económica altamente deficitaria,  y (lo que más nos impactó a todos) de muy difícil solución.
 

Cuando terminamos la entrevista con el embajador pasamos al comedor, pero la mayoría de gete ya había terminado su almuerzo. Sacamos el vino y el queso que habíamos comprado para el aperitivo el día anterior en Tegucigalpa, antes de salir para Marcala, y lo compartimos con quienes todavía quedaban por allí.
 

Don Agustín estará en Honduras hasta el quince de mayo, festividad de San Isidro, día en que se trasladará a su nuevo destino diplomático en Viena.
Nosotros continuaremos aquí.

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