Flipante Dios

Enero 29, 2006

Pobre Hombre Rico

Guardado en: General — Lovi @ 7:39 am

Hay demasiadas cosas que contar y a medida que suceden intento pensar de qué modo plasmarlas en estas páginas.

Hace una semana escasa comenzaba contando mis primeras impresiones y apenas si hice una mera descripción de algunas situaciones, aunque creo que lo más importante es que sepan que soy muy feliz, que me siento muy dichoso de haber venido, y que, aunque huelo las dificultades y los posibles conflictos a medida que vaya aumentando mi implicación, no me pesa en absoluto.

De momento apenas estoy aterrizando, empezando a enterarme un poquito de por donde van los tiros, comenzando a fraguar lo que serán mis compromisos y responsabilidades.

Pero en medio de este proceso de adaptación a una nueva realidad, surgen experiencias que son definitivas, que me dan idea de lo adecuado de mi decisión y cómo Dios está ahí presente, providente, empujando mi historia personal.

Todos los viernes por la tarde celebramos la Eucaristía con los muchachos de la Populorum más cercana a nuestra casa, los jóvenes del CCJ, voluntarios y cooperadores hondureños y españoles. Ayer, en esa celebración, me hacía consciente una vez más de lo afortunado que soy, de cómo el Señor me regala constantemente oportunidades para mi crecimiento y desarrollo personal, crecimiento que debo poner al servicio de los demás; me sentía muy afortunado de poder compartir mi vida con tantas personas maravillosas, todos con nuestros defectos, pero todos dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos para transformar la realidad de nuestro mundo en esta parcela en que nos toca, o hemos elegido, vivir sabiendo que nuestra fuerza está en el mensaje del Evangelio, en nuestra capacidad para vivirlo y hacerlo realidad cada día.
Pensaba que, si bien he dejado muchas cosas en España, sigo teniendo mucho más que la mayoría de los que viven a mi alrededor. Es cierto que procuramos con nuestro trabajo mejorar la vida de aquellos a quienes tenemos posibilidad de ayudar, pero yo siempre siento que tengo demasiado. Vivir esta tensión, darme cuenta de lo que sucede a mi vera sin cerrar los ojos para no ver o los oídos para no escuchar, considero que es también un regalo permanente de Dios; ser consciente de todo lo que tengo y de todo lo que todavía tengo que abandonar para ser pobre.
Para colmo anoche comencé a releer uno de los pocos libros que traje en mis dos maletas “Vicarios de Cristo” de González Faus, editado por Trotta (os lo recomiendo), es una antología de textos sobre los pobres a lo largo de toda la historia de la Iglesia, empezando por los Padres griegos. Los primeros textos son dos homilías de San Basilio, ¿adivinan sobre qué textos del Evangelio? La parábola del rico que tuvo una gran cosecha y no sabía que hacer con sus silos llenos, y el pasaje del joven rico que marchó triste cuando Jesús le pidió vender sus posesiones; sendos textos a los que hice referencia en el compartir del siete de enero en Uclés, que han llamado poderosamente la atención en mi vida y que siempre me han cuestionado e interpelado.

Así, por si la realidad no fuese suficiente, el Señor me regala sustanciosas lecturas para que no pueda cerrar los ojos y viva la dicha de saberme especialmente amado por Él y necesitado de su misericordia para continuar caminando a pesar de mi pobreza y con mis riquezas.

Enero 24, 2006

ABISMAL

Guardado en: General — Lovi @ 2:46 am

En la noche, Tegucigalpa es un mar de luciérnagas flotando a montones en medio de la oscuridad. Durante el día una confusión de ruidos, árboles, flores, ladrllos, chapas, perros, coches, latas, gente, y canto de gallos.

Cada momento que pasa desde que he llegado aquí,
le doy gracias al Señor por el regalo de haberme traido.

Todavía me encuentro asimilando que estoy aquí.
He llegado.
Me lo repito una y otra vez:
estoy aquí, esta es mi casa, mi gente, mi familia, mi vida.

Me resulta muy complejo poder transmitir el cúmulo de sensaciones, sentimientos, información, que recibo, no ya cada día, cada hora.

El trabajo es inmenso. Esta mañana en una reunión de responsables en el CCJ (centro de capacitación juvenil) me parecía imposible que estos muchachos sean capaces de responsabilizarse de tanto y con tanto ahínco, cuentas, programas, fiscalía, administración…
Y yo me sentía como tonto en medio de todos ellos, incapaz como soy de llevar las cuentas de una parroquia de trescientos habitantes; sentía que mi cabeza era una olla exprés, a punto de estallar con tantos datos y tanta información arriba y abajo.
De ahí me vino a la cabeza el nombre de este artículo: lo que aquí se vive, las necesidades, el trabajo que hace falta, no es que sea hondo (honduras), ni profundo, es abismal, no tiene fin.

Pero ahora, esta tarde de lunes hay un momento de sosiego,
¡ojalá pueda tenerlo cada semana para sentarme aquí y contaros mi vida!

Como vistéis en las fotos que ha enviado Patricio, mi llegada a Hondras comenzó con la convivencia de los jóvenes que este año se incorporan al proyecto Populorum Progresio. Son chicos de distintas comunidades del pais sin los medios necesarios para continuar sus estudios, a los que se facilita vivienda, manutención, y todo lo necesario para que los lleven a cabo; este año se incorporan veintitrés.

En medio de esta convivencia que duró hasta la noche del sábado, Patricio me regaló la oportunidad de dirigir un retiro con colaboradores de distintos programas del CCJ, que centramos en el texto de Emaús.
Es muy enriquecedor, pero al mismo tiempo me ratifico en la idea de nacer de nuevo, para poder dirigirme a los jóvenes hondureños, para aprender su lenguaje, su manera de comunicarse, sus guiños, sus gestos, sus comentarios, sus chistes y sus bromas, y sobre todo entender desde su perspectiva sus problemas, sus preocupaciones, sus intereses, sus anhelos, sus ilusiones.

El fin de semana, un cura ya se sabe lo que hace, y más en este pais donde son tan escasos: celebrar misas. Dos el viernes, dos el sábado, cuatro el domingo. En todas las comunidades he sido recibido con gran alegría y entusiasmo.
¡Y yo me siento tán feliz de estar!

Todavía estoy situándome, arreglando mi cuarto, colocando las cuatro cosas que traje, en las dos maletas; es cautivadora la experiencia de sentir lo bien que vendrían aquí algunas de las cosas que he dejado o regalado en España, y paladeo la sensación de necesitar, de sentirme dependiente, yo tán autónomo, tan sobrado, tan autosuficiente. Y a cada paso desmontando la cabeza, desinstalando, volviendo a colocar en la cabeza y elcorazón conceptos, modos, maneras.

La casa, el arreglo que hizo el P. Patricio con la segunda planta es también una bendición, ya que tenemos nuestro propio cuarto con baño incluido, un espacio físico personal, un poco separados del bullicio del resto del ir y venir, que facilita el espacio mental, el sosiego en medio de tantas cosas y tanta actividad desbordante. Y la capilla, para buscar los momentos de quietud, junto al Señor, de enriquecedora compañía en la soledad del encuentro. Descalzándome, cada día, ante la ardiente necesidad, ante el reclamo de mis hermanos.

En definitiva, feliz, abismalmente feliz.

Enero 13, 2006

Comenzamos

Guardado en: General — Lovi @ 1:03 pm

Aquí comenzamos una nueva experiencia que nos acompañará en esta nueva etapa de nuestra vida.

Comunicarnos es el objetivo, caminar juntos en un mismo trazado desde nuestra situación particular y peculiar, y compartir las experiencias desde Honduras y España en esta nueva tarea que Dios me encomienda.

Podéis participar cuantos querais, y desde ahora mismo os invito a ello.

¡FELIZ TRAVESÍA!

Enero 12, 2006

Q flipante es Dios

Guardado en: General — Lovi @ 10:24 pm

Q flipante es Dios
cuando lo entiendes,
es normal q quieras ser cura,
si yo lo hubiera conocido
a la edad que lo conociste tú,
también me hubiera dejado engañar
por cualquiera
con tal de seguirle.

Sms recibido el 16 de julio de 2005, a las 07.54:49.

A Jorge Hernández Almenara..

Obertura

Guardado en: General — Lovi @ 10:23 pm

Esto que plasmo aquí,
es la reflexión y profundización
de todo mi proceso vocacional
y experiencia pastoral
en el mundo rural español
repensado y sedimentado
a raíz de lo estudiado en este curso.
No es una exposición académica,
es una sugerencia,
desde mi personal subjetividad;
es un destello de luz,
expresado como oración
hecha canto,
con la conciencia de que la misión
es siempre una y la misma:
el anuncio liberador del Evangelio de Jesucristo,
que plenifica y da sentido
a nuestra existencia creyente,
allí donde nos encontremos.

Me has llamado

Guardado en: General — Lovi @ 8:38 pm

Siguiendo adelante vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado ante el banco de los impuestos. Le dice: Sígueme.
Se levantó y lo siguió.
Mt 9, 9.

Gen 3,9.

Gen 4,9.

Gen 6, 14.

Gen 12, 1.

Ex 3, 10.

I Sam 3, 4.

Rey 17, 3.

Lc 1, 31.

Ex 3, 7-9.

Me has llamado,
como a Mateo,
a dejar mi mesa y mis quehaceres,
para seguirte a Tí,
el único Divino.

Me llamas como a Adán:
¿Dónde estás?;
como a Caín:
¿Dónde está tu hermano?;
como a Noé:
¡Construye un arca!;
como a Abrán:
¡Sal de tu tierra!;
como a Moisés:
¡Ve a faraón!;
como a Samuel,
como a Elías,
como a María.

Y yo, a pesar de mi pobreza,
consciente de mi absoluta debilidad,
quiero responder afirmativamente a tu llamada,
y seguirte.
He escuchado tu llamada
en el clamor de todos mis hermanos;
mas si te he escuchado
es porque has puesto en mí,
me has regalado,
la capacidad de atender,
la sensibilidad para detectar y descubrir
el dolor y la angustia
de quién padece injusticia,
de quien sufre amargamente,
elevando a ti los esperanzados ojos,
volviendo a ti
su mirada confiada.
Tus hijos, Señor,
mis hermanos,
llaman a mi corazón acomplejado,
que Tú has dispuesto a la apertura;
Tú has modelado mi corazón
dotándolo de vista y de oídos,
de inconformismo
ante el mal que les aqueja.

Bendito Tú

Guardado en: General — Lovi @ 8:35 pm

¡Bendito Tú,
de quien parte siempre la iniciativa,
no sólo de la vocación,
sino también de la capacitación
para emitir respuesta.

Por eso,
porque Tú has hecho posible
que escuchase tu llamada,
quiero seguirte.

Y no me quieres ya
para recaudar impuestos,
sino para ser vida, VIDA
allá por donde vaya.

Me has llamado
para que te siga
con mi pobreza,
dejando mis pecados sobre la mesa;
son el impuesto a este mundo
de autosatisfacción e indiferencia.

Me has llamado
y quiero seguirte,
consciente de mi indigencia,
consciente de mi pequeñez,
de mi flaqueza;
sabedor también de tantos dones
como me has dado
para ponerlos al servicio del Reino.

Me has llamado
y necesito tu Gracia
para dejarlo todo encima de la mesa,
todo lo que me ata,
todo lo que me esclaviza,
todo lo que me aferra.

Quiero seguirte

Guardado en: General — Lovi @ 8:33 pm

Y les dijo:
Las tierras de un hombre dieron una gran cosecha (…)
(..) .pero Dios le dijo: ¡Necio!, esta noche te reclamarán la vida. Lo que
has preparado ¿para quién será?.
Lc 12, 13-21.

Quien ame a su padre o a su madre más que a mi…
Mt 10, 37.

Entonces se le acercó uno y le dijo: Maestro,
¿qué obras tengo que hacer para alcanzar la vida perdurable…
Mt 19, 16-24; Mc 10, 17-31; Lc 18, 18-30.

No acumuléisriquezas en la tierra,…
Mt 6, 19-21.

Nadie puede estar al servicio de dos amos…
Mt 6, 24-34

Quiero seguirte
dejando encima de la mesa
los afectos que tanto me encadenan.

He recibido tanto amor
a lo largo y ancho de mi vida,
que ahora necesito regalar amor,
a manos llenas,
consciente de no ser, tal vez,
correspondido,
por quienes yo quisiese esperar,
esta es la esclavitud de los afectos.

Mi familia:
madre, hermanos y hermanas,
sobrinas y sobrino,
tíos, primos y demás parientes;
mis amigos,
a los que siempre he querido
y cuidado con esmero,
y todo lo compartido con ellos,
las ilusiones, los proyectos,
las alegrías y las penas
que han marcado nuestra existencia,
nuestro ocio, nuestro modo de reírnos y divertirnos,
nuestro humor cínico, corrosivo y trasgresor;
nuestra capacidad para emocionarnos
y llorar juntos a moco tendido,
sin ningún pudor.

Mas lo dejo todo sabedor de tu Amor
que todo lo inunda, que todo lo llena.

Encima de la mesa
mis bienes,
todo lo que he almacenado a lo largo de los años,
lo que ha sido mi tesoro,
para encontrarme contigo cara a cara,
y disfrutar de la dicha
de no necesitar nada
que Tú no me des.

 

Y si es esto lo que dejo

Guardado en: General — Lovi @ 8:30 pm

Jn 21, 15-17.

Mt 9, 38-39; 16, 24-26

Mt 10, 8.

Jn 21, 15-17.

Mt 10.

Y si es esto lo que dejo,
¿qué me queda para seguirte?,
¿qué me llevo yo?,
¿con qué camino en pos de Ti?,
¿con qué cuento?,
¿qué no debo,
no puedo,
o no quiero renunciar?.

La capacidad de amar
que Tú me diste
(siempre he experimentado
que todo lo bueno
que pueda haber en mi,
es por que lo pusiste Tú en mi vida),
Aquellos que amo,
que he amado
y continúo amando.
la capacidad de escucha,
el deseo sincero de conocer
más y mejor a mi hermano,
de quien camina a mi lado,
de dejarme aprender por él;
el interés por el otro,
el comprender que soy,
que, en definitiva, todos somos
“ser para los otros”,
“ser para los demás”.
 
Haber descubierto que,
en el encuentro con el otro,
me encuentro a mi mismo,
que conociéndolo,
a él o a ella,
me conozco cada día más;
que comprendiendo a mis hermanos
me comprendo yo,
que viendo en ellos y ellas tu amor
encuentro el amor en mi vida,
que en ellos me amas,
me regalas y me cuidas;

por eso entiendo
que me quieras a mi
para amarlos a ellos,
para que ellos encuentren en mi
un corazón atento y abierto,
con entrañas de misericordia.
Y en cada hermana y hermano concretos,
amar la humanidad total.
 
Todo lo que hasta hoy quise,
y no sé si conseguí, vivir
quiero vivirlo ahora allí,
donde Tú me llevas.
 
Porque entiendo
que eres tú quien me guía,
quien en providencia,
has ido contemplando mi proceso vital
para que encontrase
(desde mi ser libre,
a tu imagen y semejanza)
en el momento oportuno,
el lugar y el proyecto adecuado
en que debía dar el salto
liberándome lo más posible,
viviendo con mayor radicalidad
el Evangelio del Reino,
el Espíritu de las Bienaventuranzas.
 
Me llevo el deseo de renunciar a todo,
de perder la vida,
junto a mi hermano,
cargando su cruz con él,
para ganarla;
el convencimiento de comprometerme más
con quien me recuerda,
desde su dolor,
que lo que gratis recibí,
gratis lo he de dar.

Cuento con la reflexión serena
y el aprendizaje realizado
junto a las comunidades cristianas
a las que he acompañado,
para ser consciente
de que he de caminar con mis hermanos
desde su realidad y su historia concretas,
desde su cultura,
sus tradiciones y su idiosincrasia,
desde su cosmovisión y su espiritualidad,
como servidor,
como aprendiz, con ellos,
de la inmensidad del amor de Dios.
 
Y no debo,
no puedo,
no quiero
dejar de saberme amado por ti,
saber que cada mañana
bebo de la fuente
de donde mana tu amor,
de donde brota la vida,
la vida que debo compartir,
la vida y la existencia que
debo,
quiero,
y espero
poder partir
como el pan de cada día.
 
Pues tú haces de mi vida Eucaristía,
acción de gracias perpetua
por tu amor entregado
desde la Creación y la Encarnación
hasta Pentecostés,
pasando por la Cruz y la Resurrección.
Pan partido,
sangre derramada,
molido y pisado para ser alimento,
para dar a conocer tu Salvación,
la liberación integral
de cada hombre y mujer,
de toda la humanidad.

Me sé destinatario del Evangelio
en tanto me haga pobre con los más pobres,
en cuanto comparta mi vida con mis hermanos,
y así su suerte y su destino,
para transformarlo
construyendo juntos aquí
el Cielo nuevo y la Tierra nueva
donde habite la Justicia ,
desde la disponibilidad total,
poniendo mi vida en tus manos.

No puedo,
no quiero,
no debo
dejar de configurar mi vida
según tu voluntad,
desde un discernimiento honesto y sincero,
con todas mis limitaciones y pobrezas,
mi contingencia,
sabiendo que eres Tú quien hace en mi,
que yo sólo soy un siervo inútil,
que la vida que puedo entregar
es tuya antes que mía.

¿Y para que quiero seguirte?

Guardado en: General — Lovi @ 8:29 pm

Lc 4, 14-20, Is 61, 1ss.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lc 3,21-22.

Mt 10.

Jn 13, 1-20.

Descendió a los infienos… (Credo apostólico).

Jn 20, 1-18.

Lc 24, 13-35

Jn 21, 1-14.

¿Y para qué quiero seguirte?

Para ser feliz.
Para vivir la Comunión.
Para nacer de nuevo.

Para anunciar
la Buena Nueva a los pobres,
la libertad a los cautivos
y la vista a los ciegos,
para poner en libertad a los oprimidos,
para proclamar el año de gracia del Señor.

Para ayudar a recuperar su dignidad
a quien la ha perdido,
porque se la negaron
o nunca la tuvo.
 
Para cuestionar,
desde el núcleo del Evangelio,
la realidad que me toca vivir,
una vez la haya asumido como propia,
dejándome afectar por ella.
 
Para continuar configurándome contigo,
para ser heraldo de Salvación,
para ser vida,
para compartir desde mi indigencia
lo que soy,
lo que me has dado,
para anunciar tu Redención,
tu entrega y tu generosidad
en mi esfuerzo por darme.

Para hacer realidad

en medio de tu pueblo
tu presencia sanadora,
para ser bálsamo y cicatrizante,
ni opio, ni dormidera,
para llevar tu paz,
que exige violencia.
 
Para afirmar
que lo que Tú quieres
es misericordia y no sacrificios,
para ser misericordioso,
para aprehender y dar compasión.
 
Para lavar los pies,
en tu nombre,
para que tengan parte contigo.
 
Para desclavar a tantos cristos sufrientes
de la humillación y la perversión del cadalso,
para permanecer al pie de la cruz,
proclamando que si Tú nos has liberado
no podemos seguir siendo esclavos,
ni dejarnos esclavizar,
ni esclavizar a otros,
ni oprimir,
ni apresar,
ni negar los derechos fundamentales,
ni escatimar la vida.
 
Para descender a la realidad
de quien sufre injustamente,
y emerger,
y vivir el necesario proceso liberador juntos,
desde abajo;
no desde arriba
y con pinzas y guantes.

Para, al amanecer,
encontrarme contigo Resucitado
e ir a comunicarlo
a mis hermanos.
 
Para caminar hacia Emaús
con mis hermanos
dolidos, desconcertados,
para que arda nuestro corazón con tu Palabra,
con tu aparente ausencia,
con tu presencia luminosa y alentadora.

Para descansar al caer de la tarde,
después de la jornada,
para sentarnos a la mesa
que es el mundo,
dispuesto a escuchar,
acoger,
aceptar,
recibir.

Para sentarme
y que se sienten conmigo,
a la orilla del mundo,
para ser uno de ellos,
sin ser de ellos,
para hacerme de los suyos,
para ser testigo del Enmanuel,
para hacerme carne de su carne
y sangre de su sangre,
sin dejar de ser quien soy
y lo que soy.

Para abrir el corazón

de par en par,
sentado a la puerta,
sentado a la mesa
y al borde del camino,
dejando entrar en mi.

Para decir,
con mi vida,
lo flipante que es Dios.

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