Archive for Octubre, 2006

Dentro de un mes

Dentro de un mes, el diecisiete de noviembre, la Iglesia Diocesana de Cuenca, celebra el día de San Juan del Castillo, Patrón de toda la actividad misionera y evangelizadora de la diócesis. Un día antes, el dieciséis, recordamos el asesinato de Ignacio Ellacuría y sus compañeros mártires de El Salvador. Dos acontecimientos que siempre irán grabados en mi corazón (además de estar unidos en el calendario), ya que el día siguiente a la muerte de Ignacio y los compañeros de la UCA, en la iglesia de la Compañía de Jesús en Madrid, donde asistí a la celebración de la eucaristía en su memoria, el monitor recordaba a otros jesuitas que siglos antes en Paraguay también entregaban su vida al Señor como testimonio de su fe en el Evangelio liberador de Jesucristo.


 Entonces yo me preparaba en el IEME para marchar a misiones, y sin embargo no pudo ser. En alguna ocasión creo que manifesté a nuestro anterior obispo, Don Ramón, junto con mi inquietud misionera, la de comenzar la creación del hermanamiento con la actual diócesis de Sant Angelo (Brasil) donde se encuentra el lugar en que  fue martirizado San Juan del Castillo, a través del trabajo misionero de algunos sacerdotes conquenses; sin embargo el Señor trazó sus hilos de modo que ahorita me encuentro en Tegucigalpa, Honduras.

Algo más de quince años después de lo que yo soñaba, el Señor consintió en regalarme la dicha de ser misionero aquí, pues pienso que siempre lo he sido en nuestra diócesis de Cuenca. Aquí sirvo a la Iglesia en la Arquidócesis de Tegucigalpa, en la parroquia San José Obrero de la capital, en las colonias marginales de la periferia, en el sur de la ciudad; sin embargo la mayor parte de mi tiempo la empleo en trabajar junto con los sacerdotes españoles de la diócesis de Guadix Baza Patricio Larrosa y Ramón Martínez, en distintos proyectos dentro del campo educativo y asistencial, pero en especial en la atención a jóvenes indígenas de comunidades rurales de escasos recursos económicos que desean superarse y prepararse para favorecer a sus comunidades de origen.

Muchos de ellos, la mayoría, llegan desde lugares donde no hay luz eléctrica, donde las calles de tierra se hacen intransitables con las lluvias torrenciales de esta época del año, donde no tienen centros educativos, apenas para cubrir la primaria, en otros ni eso es posible y debieron trasladarse horas caminando para poder acceder a la escuela. Su afán de superación, sus deseos de servir les motivaron para continuar en su esfuerzo, y aquí se capacitan y se forman dirigiendo proyectos de ayuda de gran envergadura, como Maestro en Casa, o Becas Comunidades, o Escuelas Nocturnas de los que ellos son los máximos responsables; al mismo tiempo continúan su proceso de educación reglada en colegios e institutos, y varios de ellos estudian ya en la universidad.

Ellos son el motor de cambio de este país, ellos son y serán los promotores de sus comunidades rurales para su desarrollo y la mejora de la calidad de vida de sus vecinos amigos y familiares, no para caer en un afán consumista desmesurado, sino provocando la solidaridad y la cultura del compartir entre todos ellos.

Así, nuestro lema es AYUDAR A AYUDAR, siguiendo a Jesús y teniendo como centro de nuestra existencia vivir y hacer realidad cada día el Evangelio liberador de Jesucristo.

Comentarios (1)