La semana pasada recibí carta de una persona muy querida de Honduras. Me la trajeron en mano Sergio y Santi, los dos amigos que habían llegado como voluntarios a Tegucigalpa y que se vinieron a trabajar a Sabanagrande cuando a mi me destinaron allí como párroco. Con ellos trabajamos juntos en el IHER y alguna otra actividad de la parroquia. Fue una alegría compartir con ellos y recordar las personas, las aldeas, los caminos, los paisajes, incluso los sonidos y los olores. Cada vez que tengo la oportunidad de compartir con alguien que viene de allá vuelvo a retomar con fuerza mi determinación de regresar a continuar la labor que quedó truncada, en cuanto mi salud y los estudios lo permitan.
Esta carta, aunque esté escrita y firmada por una persona concreta -cuyo nombre no voy a desvelar- viene de parte de Dios. Quien la envía es una verdadera anawín, una pobre de Yahvé, de aquellos de quien habla la Escritura, los que confían plenamente en Dios porque no tienen otra defensa ni otro valedor. Así su mirada es limpia, transparente, son los limpios de corazón, los que ven y verán a Dios. La transcribo literalmente.
De parte de Z. para el padre Antonio
Hola padresito lindo como estái; espero que bien. Siempre Resando por usted para que se mejore.
Le escribo para desirle que lo aprecio mucho y lo extraño y lo espero que venga de nuevo y le doy gracias a Dios por haberme encontrado un amigo maravilloso, lindo, Alegre como usted. Que es un santo sacerdote que nunca se enojo conmigo y ningun rregaño me dio en los meses que conpartimos para mi es una persona muy linda y especial.
Yo le pido a la virgen que me lo tenga con salud y que me le de fuerza por ese Don que mi dios me le ha rregalado.
Gracias por haberme acojido tanto. por haberme brindado su cariño y su Amistad
en su corazón sabe que lo quiero mucho.
Tiene un corazón dulce sincero
y cuente con mi amistad. y mis oraciones padresito guapo.
Aunque no soy buena para escribir. Y es que me cuesta encontrar palabras correctas para expresarme le quiero recordar que lo quiero mucho y que lo tengo en mi corazón.
Que Dios lo cuide a usted y a su familia!!
Atte. Z. 10 . 2011
La belleza de estas letras no está en su redacción, ni en su ortografía, tampoco en la realidad de lo que dice (es evidente que me sobrevalora en exceso), sino en la limpieza del corazón que guía la mano que las ha escrito. Esta carta expresa lo que creo que toda persona desea escuchar cada mañana al levantarse: te quiero, eres importante para mi y te llevo en el corazón. Porque el amor es la fuerza que impulsa nuestra vida.
Por eso creo que esta carta proviene del Dios que constantemente me hace experimentar su amor incondicional.
Por eso deseo felicitarte esta Navidad, porque quiero decirte que te quiero, que eres importante para mi, que no te olvido y que, aunque sé que a veces me equivoco -igual que tú te equivocas-, para mi es más importante, y estoy convencido de que para Dios también, lo que nos queremos y lo que compartimos, que todos los errores que tú y yo juntos podamos cometer.
¡Feliz Navidad!
¡Feliz Año Nuevo 2012!
De todo corazón.